Por: Prof. Eraldo Correia

El futbolista salvadoreño (en su gran mayoría) no tiene ambiciones, no saben lo que quieren y de esa manera no avanzan a ninguna parte; Algunos pocos, pero muy pocos saben lo que quieren, ese pequeño grupo que está dispuesto a prepararse, pero no apagar el precio, que se resume en dos cosas: tomar la iniciativa y sacrificarse.

¿A qué se debe este fenómeno? Pues siempre he declarado y lo seguiré haciendo; que talento hubo, hay y por supuesto habrá en nuestro país, ya que el talento y habilidades Dios las concede. También declaro que el hombre en parte hereda talento y la otra parte es desarrollada por el entorno, los medios o recursos disponibles, el jugador salvadoreño no escapa a esta regla.

¿Quién influye o deja de influir en nuestros futbolistas? ¿A quién imitan? ¿Qué referente del pasado tenemos? ¿Vale la pena ser futbolista? ¿Qué equipo es más conveniente? Estas preguntas deberían ser analizadas por nuestros futbolistas, en especial los más jóvenes.

Si vemos nuestro mejores futbolistas nuestro mayor referente es el admirable y encantador Jorge “el mágico” González, en el encontramos un pésimo profesional, pero un gran ser humano; deberíamos de reconocer que la    La generación actual de futbolistas es víctima de una herencia nefasta que data desde hace muchas décadas.  Por supuesto que si ha habido grandes futbolistas en el pasado, cuando se jugaba trotando y a veces  hasta caminando; no teníamos la tecnología que actualmente poseemos y que nos facilita muchos desarrollos en todas las áreas del futbol.

No hay ninguno de esos grandes jugadores convertido en entrenadores de futbol, la chelona se puso traje y corbata y luego ¿la generación del 70 que ha hecho? ¿La del 82, donde están?

Ahora veamos nuestro entorno, todavía estamos en el siglo pasado y no podemos ni compararnos con nuestros vecinos ticos y hondureños que ya exportan jugadores a Europa, tenemos una prensa deportiva (sin generalizar) que se informa mal, y por lo tanto informa mal y en algunos casos faltos de integridad, sin importarles las consecuencias, conociendo el poder de su alcance con las masas. Nuestro futbol esta moribundo y no se ve a corto plazo un antídoto que pueda curarlo. Nuestros dirigentes, si ellos son fieles a los de antes. Escogen victorias en cada partido, quieren influir en las alineaciones, contratan y echan jugadores  según sus criterios, y no respetan los contratos firmados.

Me gustaría convencerlos de que el aspecto económico influye en el rendimiento deportivo, que sin renovación de valores nuestro futbol pronto morirá. Los administradores deben de hacer exactamente eso “ADMINISTRAR”.

Tenemos tristes ejemplos como el independiente, san salvador FC, y otros del pasado; hoy limeño y Balboa, que gracias al esfuerzo de sus jugadores y cuerpo técnico lograron salvar sus respectivas categorías y que por la injerencia de sus administradores la perdieron. Tuvieron 4 entrenadores en una sola temporada. Los muchachos del balboa merecen una estatua, pero los directivos ni las gracias les dieron, es preocupante de verdad el estado de nuestro de futbol, no debería ni si quiera llamarse profesional, somos aficionados y el futbolista es la victima de todo este desastre administrativo.

En ascenso la cual mal llamamos 2° división profesional, es un verdadero caos, yo por ejemplo trabajo actualmente con el liberal de Quelepa, soy el entrenador, el auxiliar técnico, entrenador de porteros, el utilero, el gerente, etc.  y de esta manera no se puede hacer futbol; y el “club” no cumple con las mínimas exigencias  para que sus futbolistas puedan rendir. Pero lo mas fuera de orden y contradictorio es que el liberal de Quelepa es el club del presidente de la 2° división  ¡qué desastre! ¿Porque son asi? Por malos, no creo. Son aficionados que se han convertido en dirigentes, esto es lo heredado y que se ha transmitido entre nuestros “dirigentes”.